Tedio

1 nov. 2012


Se nos morían. Se nos morían los sueños, los motivos, las ganas. Y en vez de asustarse a la gente le daba por celebrarlo. La fiesta estaba llena de desdichados arañándose las rodillas. Desesperanzados, tentados por el último canapé de la noche, a pulso con todas las miradas derrotadas tras el cogote y el nerviosismo del que quién paga, manda. O eso nos habían hecho creer. Carlos, que no sabía muy bien qué hacía allí pero llevaba una tristeza enorme a cuestas, estaba a dos segundos de chutarse por vena a Jorge Drexler, a ver si de una vez llegaba la calma y la simplicidad. A ver, joder. A ver si por fin pasaba algo que le despertara de ése letargo de nostalgia y frío. Algo que dejara de hacerle sentir estúpido. Había llegado noviembre y sabía, que más que esperanza sólo le quedaba un verso como cuenta atrás y la monotonía de los finales repetidos hasta la saciedad. En cualquier caso, vaticinaba, un tedioso vacío.

Katowice

21 oct. 2012


Quiero vivir y morir en Katowice. Allí todo es tan decadente como eterno. Y uno puede olvidarse por un momento de ser cómodamente cuerdo. Poéticamente hablando, uno puede ser todos los finales del mundo que jamás se han escrito. Tener, por ejemplo, un poema enquistado en la garganta y morir en una dulce asfixia de palabras vacías. 

Mercante

19 oct. 2012


Todas las Amelias del mundo deciden suicidarse en el Pacífico. Absolutamente todas. Las autoridades pertinentes - que todo hay que decir, desconocen los líos del co(razón) - niegan que sea un hecho reivindicativo, aunque eso sí, se han empeñado en poner montones de barcos mercantes por todo el océano. Para no dejar ni un hueco, dicen. Para que no haya más Amelias suicidas y el Electra aterrice en condiciones, se repiten. Que la jugarreta les ha salido cara, murmuran. Que Amelia es un nombre común y les da miedo quedarse solos, confiesan.

Rabia

16 sept. 2012


- Tienes que hacer algo con la rabia - le dice Carlos señalándole a la rubia de morros que estaba sentada a su lado.

La rabia, como todas las emociones enquistadas, se personifican. Toman los cuerpos ajenos, se estiran del pelo, patalean hasta aburrir y potencian todo aquello que a una le disgusta. En éste caso, la rabia, se había transformado en una guiri australiana con pecas en las rodillas que balbuceaba incoherencias en un idioma raro. La rabia, olía a anís y tenía unas ojeras de miedo. Laura, que es toda una experta en ésto de observar, se había preguntado cuántas noches en vela podría llevar a cuestas, cuántos placebos, cuántas migrañas, cuántas respuestas no dadas y corazones a medias. La rabia, inmune a sus delirios, se aguantaba el flequillo mientras vomitaba sin mucho estilo, un puñado de realidades.

Mascota 84

3 sept. 2012


No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. 
Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo. 
#George Orwell - 1984

En días como este anhelo el tener una mascota. No sé si por la inquietud que me profesa el deshacerme de ciertas dosis de cariño de tanto en cuánto o si ésta añoranza no es más que la justificación de la pequeña egoísta y su fobia a sentirse sola. 

En cualquier caso, mi delirio mental es caprichoso e insaciable y prosigue con esta dislexia emocional transformándola en desidia. Ya no sólo me inquieta el por qué justo ahora ése deseo, por qué en éste momento. Si no también acertar en mi decisión ante tal abanico de especies y posibilidades. 

No es tarea irrisoria encontrar compañeros de viaje en una ciudad tan impersonal como la que acuna la (in)justicia. Seis edificios cuadrados, sobrios, imponentes, abrigados con un aluvión de ventanas en la que no es complicado imaginar mil ojos inquietos observándote desde cualquier ángulo. El Gran Hermano modernizado y su malegría cargada de falsa buena fe. Seamos sensatos: Sigo anhelando una mascota a pesar de tanto asco, a pesar de su constante exhibición de poder. 

Es justo entonces cuando vuelven a martillear en mi mente sus mil ojos y tras acallar un par de gritos sordos, es cierto que una es capaz de acostumbrarse a éste dolor agudo que es sentir como te aguijonean por dentro. Cómo traspasan tejidos y como – muy poco a poco – van desinflando tus ganas para intercambiarlas por sutil veneno, siempre con la intención de dejarte amordazados los instintos y hasta juraría, los recuerdos. 

Más tarde, cuando te deshaces del viscoso intercambio de fluidos y descubres que tu anhelo no ha sido satisfecho, cierras los ojos, respiras profundo y suspiras por un mundo lobotomizado. Lejos de purgas, de dudas, de credos. Asumes las guerras de la misma manera que haces de la incoherencia tu bandera. También sospechas, pero apruebas, capítulos de ignorancia alimentados a base de vidas y mentes pensantes, ahora, inutilidades venéreas. 

Acudes a un almacén ilegal porque ya es típico saciar anhelos sin resolver los cuentos chinos, ni hacerle caso a los destellos de realidad truncada. Compras una correa y por fin, atas a tu animal acobardado. Lo paseas en pelotas mientras gime supuestos derechos, lo azotas porque tienes sed de venganza, pero también miedo. Verlo sangrar y sentirte feliz, sin dejar de ser un enfermo. Aún así, no te dejas impresionar por su pelo engominado. Es menos que un gusano y hoy, hoy crees firmemente en ello. 

La rabia sólo puede nutrirse de sí misma. Cualquier político puede ser tu esclavo. Colecciona individuos vacíos y te devolverán todo el odio que has cosechado. La ciudad de la injusticia sólo sanciona a los pobres. No hay más vida que la que estás dispuesta a vivir. 

He descubierto que sus ventanas son opacas y que no les importamos un cuerno, que le den por culo a sus mil miradas, sé que también puedo apalearlos, ya no me dan miedo.

Producto

30 ago. 2012


Garabatos y exceso de despistes. ¿Cómo no enamorarse de Jiz Lee? Me siento como un pequeño panóptico, que todo lo ve, siempre insaciable y torpe en maneras, disléxico en poder. 

Tan bizarro como retroceder a los años 50, sólo para spankear a Betty Page. Acomplejada y sin un duro, pensándote en los probadores del Corte Inglés.

Miedo

14 jul. 2012


Tengo miedo de mi miedo.
Pero sé que no son sus discursos los que han podido limitarme.
Tengo que despojarme de años de tiranía de mi misma.

Junio

27 jun. 2012

Me va a estallar la cabeza y cuando eso suceda seguiré escuchando al vecino del segundo gritarles a los perros del parque desde el balcón. Será un sonido sordo, un triste plof que llenará la habitación de sangre y materia gris. 

En otra vida pasada, tal vez, menos ignorantes con eso de escudriñar ideas y recuerdos, habría montado un pequeño museo antes de la explosión final, así todos los vecinos (incluida la familia Jane y cada y uno de sus repelentes descendientes) habrían descubierto que de tonta no tenia ni un pelo. Que han sido las artes escénicas forzadamente aprendidas por el devenir caprichoso de la vida las que me hicieron aprender todo el repertorio de audaces mentiras y llevarlas a cabo, claro. 

En otro tiempo, lo sé, cualquier deshecho visceral habría sido entendido como algo más que basura. Sería arte, serían sueños, serían miedos pegados en la pared de la habitación de una cría de 12 años... 

De todas formas, ésta era tecnológica es lo que tiene. Si existiera tal museo, no habrían dudado en ponerle precio a mi cabeza para pagar a grandes coorporaciones el pequeño envenenamiento, etiquetándome como un monstruo de feria ambulante, reticente a los microchips. Sería entonces cuando, tras tantos estudios obsoletos, resultaría un fallo de inexperto imberbe el pensar que la sobrecarga de vida y no la falta de esta, me mató.

Fuego

24 jun. 2012

Puede que tanto miedo a la pólvora radique en ésta incapacidad casi infantil de volver a quemarme por dentro. Puede que cada desliz sea un descuido en el que sólo pida fuego. Puede que la chispa, esté en todas partes y a la vez, en ningún lugar. Puede que la llama la lleve conmigo y ni lo sepa. Puede, que tú seas mar, y hayas llenado mi vida de cenizas. Inertes, tristes, frágiles. Como los pedazos sin vida que dejó la nostalgia en el acantilado de los recuerdos. Lejos de cualquier tipo de calor, sobre todo, el humano.

Karcelona

3 jun. 2012

Vivo en una ciudad donde el 80% de lo que me rodea es basura. Basura artística, impresa en materiales caros, disfrazada de una utilidad que no profesa. Basura candente, como los sueños de la gente que murió en las torres gemelas. ¿En qué contenedor se desecha el futuro muerto? ¿Dónde el hambre y la sed? ¿En qué lugar las familias desahuciadas? La TV dice que hay que limpiar la ciudad de (des)hechos, que tenemos que ser escombros cívicos.

Mayo v.3

13 may. 2012


Te evoco como si llevases muerta 20 años, como si mi imprudencia me permitiese cometer cualquier otro desliz y te borrases - por fin - de mi memoria.

Mayo v.2

11 may. 2012

Mis fantasmas se han empeñado en romper las puertas del pasado. He decidido sonreírles e invitarles a un café (me he ganado un cunnilingus.)

Mayo v.1

9 may. 2012

La cordialidad de las buenas maneras mientras pienso en tus tetas y Mogwai. 

Asís

21 abr. 2012

Siempre me arrepentiré de no haberme follado a Clara o de haberme enamorado de ella demasiado tarde. No entender los escalofríos hasta que me despejó la duda con un portazo. Tiza blanca fue el arma del crimen, me dejó escrito el discurso del fin en la pared. Sólo pude excusarme en mi torpeza. Ella ya sabía que el cuento me traicionaría y se agarró a cualquiera de los finales que no le brindasen un "para siempre", pero sí un "hasta luego", un "ya nos veremos", un "puede que aún no sea el día, ni la noche en la que te encuentre, pero vamos, ojalá nos volvamos a cruzar a la deriva y te presentes, como una chica tímida, detrás de esa sonrisa descafeinada y me digas, vente al 64, venden ron barato y ya se ha puesto el sol". Y yo me crea un dandy de barrio, mirándole el culo desde el otro lado del andén, como un buen vacilón, escondiendo por los recovecos de la chaqueta, que soy una idiota colgada de sus rizos anaranjados.

Dilucidar

12 abr. 2012

Montañas de cosas inútiles que consiguen hacerme feliz, poesía rojo-burdel para principiantes imberbes. Me han abierto en canal y me han plantado un árbol dentro, ahora tengo enanos con nombres extraños jugando al risk bajo mi piel. Naturaleza muerta obstruyendo mis venas de caucho y color ocre. Soy un monstruo (in)fiel. Huele a avena en el desierto de tu espalda, tropiezo entre peca y peca, siempre buscando constelaciones nuevas. Estrellas fugaces que señalan el camino hacia tu ombligo, dulce espejismo, persigo odiseas con cada neurosis. Ni dios ni amo, pero sí todos los recuerdos anclados, ahogándome en la nostalgia y escuece. Gris Hiroshima en la ciudad, normal que se nos mueran las flores. Y las ganas. Y los sueños. Comprarme un perro sarnoso para alimentar a su séquito de novias. Malcriar a los cachorros y plantear la Revolución sin granja. Pero con las mismas ganas que tiene un loco a medianoche. Reinventarse sin dilucidar, como un experimento fallido. Sin pausa ni prisa. Y falto de aliento, morir tranquilo.

Faustocéntrico

7 abr. 2012


Tengo a Fausto mordiéndome las entrañas, cavilando por mis recovecos, tentándole al tragaperras que hay entre mis piernas, rondándome el abismo. Puta rutina maltrecha. Ilusiones como palos de ciego, y más ciego que la noche de abril en la que nos perdimos. Tengo frío, le digo. Abrígame la piel, arrímate a cada centímetro vendido, entre el temor y las ganas de carne, sudor soez. No me sentiré culpable por atragantarme de vicio, volverse kilométrico y saltar del precipicio con don prepucio lascivo. Te sentará bien tanto vértigo transformado en ruido. Beso en la nuez. Volveremos a reinventarnos despacito, todo sencillo, mejor que ayer, alter ego(céntrico) renacer y despecho a flor de piel-miel, vamos a darnos demo-caña de nuevo, olvida la pose.

Whisky

3 abr. 2012

Me colgué de aquella tipa con acento raro sólo porque me recordaba a ti. Tenía la sonrisa de creérselo un rato largo, estrenaba moda new spring y me caló rápido. Nos aburrimos tan pronto como cruzamos un par de besos y entre tanto exceso me eché a reír. Le conté: Si tuviera más ovarios, me marcaría un par de Poetry Slam, para explicarte que me gusta que hayas aparecido así, de casualidad, como todas las cosas buenas. Haciéndome perder la cabeza por pereza, sacudiéndome abril. A ver qué cuento me invento para qué no duelas y puedas marcharte así, a trompicones, a base de inyecciones, Dolores, de vinagre y whisky on the beach.

Fe

6 mar. 2012

Lo peor de la intemperie es ver como te retuerces por otras mujeres. Es reconocer que cualquier intento de acercamiento no será válido, quedará en vano, apagará el fuego. Echará a volar las cenizas y nos devolverá el frío. Quizá ya no importen nada los gritos huecos, todos los mensajes no enviados, los ojos empañados de vacío inmenso. Y será como prolongar un final accidental, con nuestra ya asumida incontinencia verbal, traducida a un baile de miedos, donde el pisotón, a pesar de la buena fe y todos los intentos por no hacernos daño, está asegurado.

Auto-crítica

17 feb. 2012

Somos personajes anónimos rogándole al asfalto. Celebrando el calor de éste suelo marcado por los baches de antaño, tropiezos de sueños sonando en vinilo, remendándote las ganas en el punto más álgido. Frío en las sábanas tras un beso esquivo. Impulsar la violencia policial como pequeño descuido: sin ánimo, sin sentido, ¿sin daño?, sin acritud. Mantras vacíos de cultura, domesticación como don de gentes. Todo vale desde mi Blackberry, qué bonita se ve la revolución después de publicar un tuit. Cómo me pesa la pena de los niños muertos, pero qué cómodo mi sofá hoy. Que no nos quiten interné, ¡ai! Pero que no me busquen la buena fe, ni los valores, ni el sentido (auto)crítico, ni las ganas por ná. Lo que ahoga, aunque despacito, "parece" que no mata.

Sabotaje

9 feb. 2012

Puede que no me acostumbre nunca a que me rompan los sueños. Ni a los esguinces internos que van desde el alma hasta el cerebro. Puede que arrastre esa tendencia suicida de venderme en cada esquina, lanzándole besos hasta al viejo verde que me tiende el cupón, ya sabes, por lo de la suerte del euromillón... A ver si puedo cargarte con razones de peso, que no hablen de tu pelo, ni de cuánto te echo de menos ni de cuándo coño volveremos a vernos. Para conspiraciones, abril. Ponlo como meta para volver a reír. Apuesto a que estaremos un poco más cuerdos y ya no nos dará miedo mordernos. Calmaré tu hambre feroz, haciendo de tripas corazón.

Ultramarinos

1 feb. 2012

A veces asumo el abismo y te miro desde el continente inverso, aprendiéndome el laberinto de tu cuerpo a pesar de ésta distancia impuesta. Me sacudes la voz (a medias) y a medias te siento. Despacio. IntermitenteMENTE. Las vísceras, nunca acordes. Dame un respiro. O quítamelo, que estoy sedienta. Qué ganas de descubrir(te) buceándo en mi cuerpo, curándome el frío, abriéndo nuevos espacios. Y no quiero saber más, cuando hablas de lxs demás. Que me recuerdan que he perdido. Y joder...Llamaré a cualquier loco del tarot, para que me pinte un ve(r)so mejor. Las carreras de mis medias predestinan al inminente ganador. Son lustros esperándote en la meta.

501

16 ene. 2012

Después de que Daniel Valdés nos aporreara con su:
¿Por cuánto te vendes?
 

Yo me pregunto: 
¿Cómo harán las putas para no llorar,
 después de un polvo que no han sentido? 

Estoy a un soplo de romperme, me duelen las entrañas de indiferencia.

Exilio

14 ene. 2012

Respeta tus manías.
Lo he apuntado en el post-it verde que estaba enganchado desde hace días en el cabezal de la cama. A la frase le acompañan cuatro garabatos que son los intentos de reordenarme por dentro, a ver si encuentro algo bueno...Creo que alguien ha apagado la luz y no he tenido más ganas que volverme búnker y ahora todo son caricias a medias. Besos a medias. Sueños a medias. Como si todo me cojeara desde que te has ido. Cuestión de karma, seguro, por eso de agarrarme a teorías insustanciales para no reconocer los miedos, ya ves. Qué cosas más raras tiene la vida: Desde éste lado de la ciudad la marea se cuela por debajo de mi cama y yo no sé qué hacer con tanto naufragio. Tengo el corazón repleto de barcos deteriorados.