Pause

30 jun. 2011


La vasca suprema y su impermeabilidad casi genética. Supongo que lo que me atrae es la pose racional y el querer corromperla. El recrearme en su entrepierna porque soy como un náufrago en busca de isla. Las ganas de follarla frente la crudeza de un espejo y que éste sólo me devuelva resquicios de ternura. Y empezar a quererla con prisas y sin remedio, escociéndome el pecho porque le pedía sangre y me ha mordido. Y ahora no me da la puta gana de parar la hemorragia que me deja sin fuerzas y corre a contratiempo. El vértigo, confieso, empieza al quitarle la camiseta y prosigue con la codicia de un loco, de un poeta y de la inocencia a cuestas del animal herido.

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