(S)eres

25 feb. 2011


A veces estoy sentada en el metro, leyendo a Algeet, y tengo la sensación de que se me enredan las piernas en un vórtice de tiempo que solo da pie a evadirme del resto del mundo, que ni siquiera ha podido darse cuenta de mi disfonía frente a la vida, cuando te susurro y me parece ridículo éste hilo de voz. Sé que soy una torpe y me dejaré querer por todas las catástrofes, pero me consuela saber que una noche de risas con Eva puede curarlo todo. Luego en casa es otra historia...el caos existencial de mi habitación es lo más cerca que estaré de hacer y regalarte arte. Me duele la rodilla horrores desde que sé que te han operado, pero no te preocupes, mi hipocondría solo son besos de vértigo y cosquillas enlatadas hasta las 2h. Ya lo sabes, todo impostado. En ése momento las verdades más ínfimas pesan toneladas y yo tampoco sé muy bien porqué. Imagínate despertarte un día y que nada hubiera cambiado, nos aburriríamos de lo eterno de nuestros mediodías, intercambiando fluidos entre las estanterías de la biblioteca de la UAB. Qué le voy a hacer, si entonces apareció ella, pero nadie enmudeció.

Orión

15 feb. 2011


A veces me acuerdo de Silvi y miro sus textos y pienso qué joder, qué puta envidia sana que esté tan loca y sea tan libre. Te entran ganas de tirarte encima y soltarle un abrazo, sólo porque te ha alegrado el día y la efervescencia irracional se multiplica. Pero tú tienes las cosas muy claras. Te empeñas en decir que lo mejor de febrero son las incoherencias bipolares y encuentras la paz en el puerto ,a ti que te gusta tan poco el mar y llorar ríos enteros por lo jodido que es echar de menos desacompasado. Te sientes como si tuvieras que cambiar el mundo (sobre todo tú mundo), pero la pereza es más grande y lo dejas para dentro de un par de semanas más. Sabes que no te cuidas demasiado, porque aún no te han entrado esas neuras de ser un pincel todo el día y te da igual si ya no te mira de la misma forma, aunque te mueres de ganas de patalear. Que te dejen en paz, has bailado como loca rodeada de punkis en Can Vies, agarrada al último sorbo de kalimotxo, sobreviviendo a las agonías de la gran ciudad.

Hipoteca

2 feb. 2011


La GRAN caída y las infinitas inseguridades.
El sentirse liliputiense frente a alguien que no tiene nombre, ni forma, que me dá tantos dolores de cabeza - incluso más - que a ti.
Llueven fantasmas.
Putas todas, dices. Puta tú, que me has dejado así, a medias.
Sorteando abismos con la pasión de un funambulista.
Ramón tenía razón, "te tengo contenta con mis reservas".