(S)eres

25 feb. 2011


A veces estoy sentada en el metro, leyendo a Algeet, y tengo la sensación de que se me enredan las piernas en un vórtice de tiempo que solo da pie a evadirme del resto del mundo, que ni siquiera ha podido darse cuenta de mi disfonía frente a la vida, cuando te susurro y me parece ridículo éste hilo de voz. Sé que soy una torpe y me dejaré querer por todas las catástrofes, pero me consuela saber que una noche de risas con Eva puede curarlo todo. Luego en casa es otra historia...el caos existencial de mi habitación es lo más cerca que estaré de hacer y regalarte arte. Me duele la rodilla horrores desde que sé que te han operado, pero no te preocupes, mi hipocondría solo son besos de vértigo y cosquillas enlatadas hasta las 2h. Ya lo sabes, todo impostado. En ése momento las verdades más ínfimas pesan toneladas y yo tampoco sé muy bien porqué. Imagínate despertarte un día y que nada hubiera cambiado, nos aburriríamos de lo eterno de nuestros mediodías, intercambiando fluidos entre las estanterías de la biblioteca de la UAB. Qué le voy a hacer, si entonces apareció ella, pero nadie enmudeció.

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