Orión

15 feb. 2011


A veces me acuerdo de Silvi y miro sus textos y pienso qué joder, qué puta envidia sana que esté tan loca y sea tan libre. Te entran ganas de tirarte encima y soltarle un abrazo, sólo porque te ha alegrado el día y la efervescencia irracional se multiplica. Pero tú tienes las cosas muy claras. Te empeñas en decir que lo mejor de febrero son las incoherencias bipolares y encuentras la paz en el puerto ,a ti que te gusta tan poco el mar y llorar ríos enteros por lo jodido que es echar de menos desacompasado. Te sientes como si tuvieras que cambiar el mundo (sobre todo tú mundo), pero la pereza es más grande y lo dejas para dentro de un par de semanas más. Sabes que no te cuidas demasiado, porque aún no te han entrado esas neuras de ser un pincel todo el día y te da igual si ya no te mira de la misma forma, aunque te mueres de ganas de patalear. Que te dejen en paz, has bailado como loca rodeada de punkis en Can Vies, agarrada al último sorbo de kalimotxo, sobreviviendo a las agonías de la gran ciudad.

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